Cecilia Astorga, la payadora Nº1 de Chile.

15 mayo, 2019

octosilabo.com: Bueno, bueno, bueno. Aquí estamos con Cecilia Astorga, ella nos va a contar de dónde es y un par de cosas más.

¡Ahora Cecilia!

¿De dónde eres?

Cecilia Astorga: ¡Hola! ¿Cómo estás? Que gusto, comunicarme contigo y contar algo de mi vida y mi experiencia. Yo nací en Rancagua una ciudad que queda al sur de Santiago, la capital de Chile. A unos 80 o 100 kilómetros al sur. Es una ciudad que es más o menos grande, sin embargo cada persona, cada familia y eso pasa las ciudades grandes, lleva consigo una forma de vivir, que es planteada como una situación también de herencia. De herencia de vida. En mi caso mi familia materna y paterna son de lugares rurales, cercanos a Rancagua. Precisamente entre Santiago y Rancagua, el lugar preciso se llama El Rincón.

octosilabo.com: El Rincón.

Cecilia Astorga:Tan chiquitito, que se llama El Rincón. Sí. El Rincón es de la comuna de San Francisco de Mostazal y Codegua, que una comuna al lado. Entonces mi forma de vivir así como yo lo vi en muchas familias de Rancagua, es una forma de vida bastante rural. Con costumbres campesinas. Me tocó también de muy chica salir y pasar las vacaciones de verano e invierno, con mis tías, con mis dos tías solteras en el campo. Y que trabajaban la tierra y hacían todo lo que corresponde a una casa de campo. Así que ahí aprendí mucho con ellas, la rigurosidad y el trabajo feroz. Donde hay que hacer todo, hay que hacer todo, desde la ropa los utensilios, todo. Tejer, cocinar.

octosilabo.com: O sea, tú sabes cultivar una chacra.

Cecilia Astorga: Sí. En teoría lo he hecho alguna vez y también sé hacer de todo, eso me gusta mucho. Siempre me gustó hacer de todo. Dentro de ese de todo, también había la característica en la familia, que había siempre alguien que cantaba. En toda casa había una guitarra, antes. Ahora ha vuelto eso, ha vuelto eso. Y eso es muy hermoso y muchas casas ahora hay guitarras. Es uno de los regalos que también ha abundado las últimas navidades en Chile

octosilabo.com: Mira que bueno. ¿Oye tú? ¿Cómo te fuiste apegando a la guitarra? ¿Te apegaste primero la guitarra o primero la poesía? ¿O fue junto? ¿Cómo, cómo fue tu experiencia ahí?

Cecilia Astorga: Yo creo que junto. Junto y yo creo que más al canto, canto solito, al cantar. Cantar porque sí. Nosotros somos dos hermanos. Mi hermano también es poeta, es payador, y aprendimos… Tenemos ocho años de diferencia. Sin embargo el aprendizaje cuando él empezó a aprender guitarra, yo era muy chiquitita, entonces fui testigo de ese aprendizaje de él, y que en mí fue generando una correspondencia también. Él empezó a cantar, a tocar la guitarra y yo tenía cuatro años y él varios años más, como doce, y ahí yo empecé a cantar. Y, así que, fue algo como muy natural

octosilabo.com: ¿Y cómo llegaste de ahí, de aprender a cantar a introducirte en el verso popular, o en estas estructuras poéticas que, que son las que cultivan hasta el día de hoy? ¿No? ¿Cómo, cómo llegaste ahí? Porque, ¡Ya okey! Llegaste por la guitarra, por el canto, por tu hermano, que de alguna forma te fue poniendo la música en los oídos. ¿Pero cómo llegaste a esto otro?

Cecilia Astorga: También de forma muy natural. En eso como te digo, con mi hermano fue por diferencia de edad, fue diferente obviamente. Pero, pero el tiempo fue el mismo. Que los dos hicimos, cómo generamos un mismo aprendizaje, muy natural también escuchar los versos. Y, por parte de mi mamá, ella siempre nos contaba que su papá, ni abuelo, que murió el año cuarenta y tres, yo nací el sesenta y siete, mi hermano el sesenta. Entonces, es mucho tiempo antes que nosotros naciéramos. Y nos contaba, la gente no contaba que él hacía versos y que era poeta. Y que una tía, y que el primo y todos los viejos eran buenos para los versos, improvisan y cantaban en esos tiempos, lo que es el canto de la fiesta, que la cueca, la tonada. Y los versos, en décimas, Canto a lo humano como a lo Divino. Y pasó que fuimos creciendo y cantando mucho. O sea fuimos cantando, porque no sé, teníamos también un material así innato de voz. De voces. Cantábamos lindo los dos.

octosilabo.com: Tú cantas lindo.

Cecilia Astorga: Entonces empezamos a cantar los dos a dúo. Sí, pero imagínate yo de chiquitita. Yo era uh. ¡Lloraba la gente! Sabes que eso a mí me impresionó, yo me empecé a dar cuenta de que, qué pasaba en la gente. ¿Por qué lloraba? La gente. Además me tocó, imagínate para el Golpe del setenta y tres yo tenía cinco años. Entonces estando en la escuela yo nunca canté, en la escuela. Porque no habían actos de la escuela. Era un tiempo, fue un tiempo súper difícil. Entonces yo cantaba en la parroquia, en la iglesia, en las capillas, en los actos también familiares y por supuesto ya partir del año, bien temprano, el año setenta y ocho, empecé a cantar ya en actos políticos. Y era muy chiquitita, entonces éramos número prendido …

octosilabo.com: Obligado.

 Cecilia Astorga: Sí, en todas las peñas que en esos tiempos eran clandestinas, eran súper complicadas. Rancagua por ser una ciudad que está al lado de la capital, genera una cierta dependencia, también de la gran ciudad. Entonces se vive de una manera muy especial. Eso lo entendido también viviendo en Santiago desde el año noventa y dos que me vine a Santiago. Y cuando vuelvo a Rancagua me siento muy rancagüina, muy provinciana. La mayoría de los santiaguinos somos así, llevamos ese mundo de vivencia provinciana.

octosilabo.com: Cómo fue que llegaste a las vigilias que fue como tú iniciación más formal en el tema éste del verso en décimas, y todo lo que fue el inicio de todo lo que ha venido después. ¿Cómo fue que llegaste ahí?

Cecilia Astorga: Bueno como mi mamá y mi papá eran muy, muy movidos en el ambiente de lo del arte y ellos no practicaba mucho el arte. Escribían los dos y eran, pero eran súper, súper sociables también. Siempre dirigiendo alguna cosa, presidente de esto, de lo otro. Después cuando en tiempo dictadura también, mucha actividad política y… Y siempre hablándonos de los viejos, de los viejitos que hacían versos. Y de repente escuchamos, salimos a una, a una vigilia, fue coincidente también con que mi hermano Francisco empezó a estudiar música en la Universidad de Chile, justo en tiempo de que dejó de ser Universidad de Chile acá en Santiago.

octosilabo.com: ¡Ah! Cuando pasó a ser el Instituto Pedagógico. ¿Algo así? ¿No?

Cecilia Astorga: Una serie de nombre tuvo. Entonces tenía una profesora, que bueno, era una de las grandes folkloristas de Chile, la Raquel Barros y una vez ella llevó a la clase a Pedro Yáñez. Eso debe haber sido el año ochenta y dos por ahí. Y mi hermano… Bueno Pedro era muy muy famoso y salía en la radio. Entonces mi mamá cuando escuchaba a Pedro Yáñez, decía mi papá, o sea su papá, mi abuelo, cantaba así: igual que él. Cantaba y tenía ese mismo timbre de voz. Y cantaba eso mismo, decía mi mamá. Entonces mi hermano cuando conoció al Pedro en persona dijo: ¡Uy! Este este es como mi abuelo. Y llegó muy impresionado de su clase. Y ahí cambió la vida. Entonces ese hito en mi hermano y en la familia fue muy importante, entonces empezamos a decir pucha si… siempre se habla por ahí de que el tío de que no se quieren que conoce que canta, vamos a ver poh, vamos a visitar. Entonces mi papá como prendía con agua, dijo: vamos poh, vamos. Y empezamos a salir a ver antiguos cantores que no estaban cantando ya en vigilias. Lo que sí se mantenía y se mantiene es el canto del velorio de Angelito en la zona de nosotros, donde vivía la familia se mantiene el canto de Angelito no más.

octosilabo.com: A ver cuéntanos un poquito qué es un Canto de Angelitos, porque no en todas partes que vamos a escuchar esto, sabemos que es un Canto de Angelitos.

Cecilia Astorga: Acá existe la tradición de cantarle décimas en rueda como en una vigilia de Canto a lo Divino, en una rueda, se le canta a un angelito que un niño cuando fallece menor de 4 años. Antiguamente se le vestía, con ropas blancas y alitas y se le hace un homenaje. Se le canta, se le cantan versos, décimas y un tipo de versos especiales para Angelitos, que se llama, hay uno que se llama salutaciones de Angelito, se saluda al Angelito y otro que se llama despedimento de Angelito, que el poeta es la voz del niño y se despide la gente, le dice que no llore. Es un canto muy, muy profundo muy lindo, muy poético, muy tremendo también. Y los cantores que cantan a los angelitos, tienen también una, una devoción muy fuerte. Porque no es fácil, no es fácil, es una situación muy dolorosa. Entonces también genera en los cantores que cantamos, yo también canto en los Angelitos, hay algo que, que marca, muy fuerte. Uno va viendo una realidad muy dolorosa, sin embargo puede reponerse ante eso y ser la voz del niño. Y ser la voz de la mamá también. En la actualidad, se canta también a personas fallecidas. Eso ha sido una evolución también del mismo canto y muy lindo, muy lindo.

octosilabo.com: Estos versos que ustedes practican con el Canto de Angelito. ¿Son versos que llevan preparados? ¿Son versos que dicta la tradición? ¿O van variando en cada oportunidad, de acuerdo a las circunstancias, por decirlo así? ¿Cómo, cómo es eso?

Cecilia Astorga: Las tres posibilidades, que dijiste. Como el Canto a lo Divino, que lo mayor, la mayor cantidad de versos se llevan aprendidos de memoria. Y son de creación propia o de tradición antigua. De un repertorio heredado, o regalado. Se usaba y se usa regalar los versos. Si pide a otro, si te gusta, dices: ¿Me das ese verso? Y uno se lo regala. Y eso se aprende de memoria, y se trabaja mucho la memoria, porque los versos requieren harto fundamento. O sea que esté el tema bien tratado, que sea encuadrado en la temática. Muy potente y muy bien trabajando. Entonces de memoria. Hay versos antiguos y versos nuevos. Y también en momentos especiales, incluso donde se canta verso aprendido, también hay una posibilidad de adaptar los versos, las décimas. Y de improvisar.

octosilabo.com: En esa situación tan dramática, tan fuerte, improvisar debe dar un poquito de susto. ¿No? ¡Porque imagínate!

Cecilia Astorga: Sabes lo que pasa, que hay que imaginarse un poco la situación de la muerte, dolorosa. Siempre la muerte de un niño es muy terrible. Entonces, el que lo llamen a uno para que cante, la gente. Me acuerdo la primera vez que nos fueron a buscar, con mi hermano. Era un vecino que se había muerto su hijito, y nos fueron a buscar. Y el que nos fueran a buscar significaba que ellos creían que nosotros íbamos a ser en ese momento el consuelo para ellos, claro. Entonces nosotros, hay mucha humildad. Sin embargo dentro de esa humildad también hay algo que uno siente que es un poder. Así es que … ¡Humildemente! Entonces pasa que uno llega en una actitud, como un sacerdote digamos. Que se pone en un nivel que uno se comunica también y entra en una dinámica muy espiritual, muy conectada con la situación. Muy conectada también con el interior de uno. La espiritualidad propia que uno también ha trabajado. Entonces un poco se pone a prueba eso y la experiencia de hacerlo, de todo corazón y con humildad y con ese trabajo interior. Hace que sea precioso, muy lindo y uno queda contento y se produce un encuentro entre la gente. Una vez me tocó y había un niño entre la familia que estaba como muy choqueado. No, no hablaba nada, no lloraba nada y cuando yo empecé a cantar, como en la mitad de la décima que estaba cantando y se puso a llorar. Y sabes qué, después me dieron las gracias. Porque cuando yo había cantado niño había podido llorar.

octosilabo.com: Pudo expresar su sentimiento.

Cecilia Astorga: Claro la pena que tenía. Entonces el canto, también la música es bien … ¿Cómo te dijera? Es bien especial. Entonces uno entra como en un trance y la gente también y se supone que todo el grupo que está ahí presente que a veces muy pequeño, puede ser muy grande, está de acuerdo, de acuerdo en que así. Y lo necesita también. Y uno está al servicio de eso, como una opción, una misión personal también.

octosilabo.com: Oye,cuéntame y de ésta, de esta dimensión mística del arte que tú cultivas.¿Cómo te desdoblas para ir a lo mundano a lo … a cantar a lo humano y a festejar y a justamente al otro, al otro lado de la medalla no? O sea yo entiendo de que éste es el centro más importante, místico más fundamental. Pero la gente, los seres normales como yo, partimos escuchando los versos a lo humano y nos divertimos, nos reímos y después vamos afinando el oído a otras cosas. Pero partimos por el otro lado. Como… Para ti fue al revés, partiste por lo principal, por lo principal digo, bien digo. ¿Y cómo te doblas? O ¿Cómo, cómo te doblaste? ¿Cómo fue tu proceso?

Cecilia Astorga: Del principio como te contaba, desde muy chica y después ya más grande, todo fue tan natural, como si estuviera todo muy ordenado. Ahora me doy cuenta que es lo mismo nomás. Sin embargo, como tú dices, hay matices y los matices van desde este extremo, que podría ser el Canto de Angelito, que es lo más dramático y doloroso, porque es la muerte niño. Hasta lo más superficial, humano y banal puede ser hacer un verso por ejemplo, por una noticia de alguien que le pasó un chiste digamos. Algo muy superficial, desde lo más superficial y poco trascendental, hasta lo más trascendental. Tiene todos esos matices. Y pasando por todo. Entonces, lo aprendí como muy naturalmente que fuera así. Ahora la postura del poeta, como a mí me tocó empezar desde el Canto a lo Divino, me fui dando cuenta que uno tiene que ser el mismo en todas partes. Y siempre se puede, siempre se puede ser la misma. A mí me encanta por ejemplo la chacota, tengo unos compañeros payadores con los que nos entendemos muy bien en ese tipo de lenguaje, que en Chile tiene especial desarrollo. Por ser también un país de poetas, que sabe trabajar el doble sentido, la picardía, triple sentido y porque no, porque no. Eso también lo conocí en el Canto a lo Divino fíjate. Cantores que eran muy inspirados, sin embargo nunca dejaban en la picardía, nunca, nunca. Siempre estaba presente. En la rueda de Canto a lo Divino de repente ¡Oy! Unas cosas muy elevadas, místicas así ¡Guá! Y de repente salía la risa y la talla de la nada y no había ni un problema, ni un problema. Y después venía a la señora con la sopaipilla y el aguardiente y ningún problema todo es parte del rito.

octosilabo.com: Según Las crónicas antiguas del tiempo de la lira popular y cosas de esas, se cuenta de que hubo una época en que los payadores principales en Chile tenían mucha competitividad entre ellos, o sea y eran peleas bastante fuerte, incluso que se las tomaron entorno personal y que muchos de entre ellos no se hablaban. Y que eran luchas feroces, que según dicen, no, no, no me consta, dañaron el ambiente del verso en Chile y casi lo llevaron a un lugar de exclusión o de término. ¿No? ¿Cómo tú percibes de que eso ha cambiado? Porque obviamente parece que eso ya está totalmente fuera del ambiente de los poetas populares hoy en día ¿No? Pero. ¿Cómo se extirpo? ¿Qué fue lo que pasó ahí? ¿Qué, qué, qué ocurrió?

Cecilia Astorga: El canto, este tipo de canto de décimas, a lo humano y a lo Divino, es competitivo, si lo es. Siempre hay una … como que hay una prueba. Uno se pone a prueba. Uno y con los compañeros. Y los compañeros con uno también. Eso lo supe también en el Canto a lo Divino, siempre había una competencia. Sin duda. Había una competencia por quien cantaba mejor, quién traía el verso más lindo. Yo conocí viejos que miraban muy mal alguien que venía y se equivocaba, o se le olvidaba la décima, o leía sus versos, o decía alguna barbaridad, o llegaba con la guitarra muy desafinada. Y eso hablaba también de un oficio, de un oficio que hay que cuidarlo. Ahora el extremo de los de los duelos y que efectivamente eso hoy día hemos evolucionado. Vemos que la competencia va en el sentido de que uno tiene que hacer mejor su trabajo y tratar de que el compañero también lo haga bien. No hacer que el otro se equivoque y señalarle que se está errando en su trabajo, sino como tirarlo pa´ delante.

octosilabo.com: Chile, yo soy chileno tú sabes, es un país machista, como muchos otros. No es el único, pero es un país machista. Y todos estos eran cantores, eran hombres que cantaban. ¿Y cómo caíste tú ahí entremedio de tanto macetero? Una flor entretanto macetero. ¿qué fue lo que te pasó? Cuéntame, cuéntanos, no me cuentes a mí solamente, cuéntanos cómo fue tu experiencia y qué, qué, te pasó.

Cecilia Astorga: Generalmente en el Canto a lo Divino era la única niñita, que salía la única mujer pero en las vigilias habían mujeres. Y cantaban a lo Divino, conocí varias y muy buenas. En la paya no. Incluso hay escritos de principio del siglo XX, que hablan y señalan que el canto de las décimas es un canto de hombre y el canto de mujer, es el canto de la cueca y la tonada, de la música para la fiesta. Y dice: el canto del hombre, y yo lo escuché, lo escuché decir, así canta un canto de hambre. Pero no de una manera despectiva, sino que porque era así. También aprendí naturalmente de que no había machismo en eso. Sí, un arte masculino. Pero yo nunca sentí machismo, nunca sentí esa descalificación, no, no, en el Canto a lo Divino. ¡Jamás! Al momento de decidirme a ser payadora, que es llevar la décima a los escenarios, cantando y improvisando, ahí sí, ahí fue la gran diferencia que hizo que yo hiciera o construyera un camino. De la primera mujer que subí a payar a un escenario. Y fue muy muy difícil. Sin embargo yo venía con una buena mochila y una buena base que significó que yo que yo siguiera adelante y con eso me fortaleciera. Mi historia fue bien dramática, en un principio, fue súper difícil, porque los mismos compañeros con que salíamos a cantar, al verme en el escenario, no, no, no, no. No querían escuchar y sentí pufff un rechazo enorme. Y fue muy difícil para ellos, más que pa´ mí, yo creo. Para un buen grupo de payadores en su tiempo. Te estoy hablando del año… de hace poco tiempo, del año noventa y cuatro máximo. Yo canto desde el año ochenta y tres.

octosilabo.com: Ahora, ahora. Yo siempre escucho un par de apellidos que se repiten en el, en el estrellato de los de los cantores populares, de los cantores a lo Poeta chilenos ¿No? Están los Madariaga, están los Rubio (en el audio, por error se dijo Santos), están los Astorga. ¿Qué se siente ser parte de esta aristocracia cantora chilena? ¿O no te sientes parte de ninguna aristocracia?

Cecilia Astorga: Si, si. Estoy orgullosa de mi origen y de ser parte de una generación muy, muy fuerte. Que se hizo ese enlace para para que la paya en Chile o el Canto a lo Poeta sea lo que es hoy día. Me tocó eso como te digo, no me di mucha cuenta hasta cuando ya estaba media grande. De la responsabilidad que viene. Y yo tomé la decisión de dedicarme completamente a este arte. Sin duda el ser parte de una herencia, marca muy fuerte. Y ahora con el tiempo, siento que estoy como siendo valorada, no tan no tanto por ser la hermana de, por ser Astorga, sino que simplemente por mi trabajo. Ahora esos son detalles súper interesantes, que yo me propuse desde que empecé a salir al escenario como payadora, de que no se me valorara, o no sé me aplaudiera por aspectos que fueran los principales que tiene que tener un payador. Para mí un payador, tiene que ser un trabajador del lenguaje y la palabra está por sobre el canto. Si yo cantaba bonito, ojalá que no dijeran: ¡Oy! ¡Es que canta tan bonito! ¡Mire cómo canta! O que anda bien vestida ¡Qué bonito su poncho! Sino que: ¡Que lindo lo que dijo! ¡Qué bueno lo que dijo! Porque un payador es un poeta, entonces eso me puse yo desde un principio que fuera así. Y también, no por ser hermana del Pancho Astorga o andar con este, o andar con otro. Ya me valoran y a me he ganado también mi espacio, a punta de harto trabajo y mucha dedicación. Mi dedicación es completa. Son muchos años. Al arte de la décima.

octosilabo.com: Ahora, ha ocurrido algo más o menos desde los años noventa para acá y que es que los cantores de las distintas latitudes donde se practica la décima espinela han tomado conciencia de que existen otros cantores que en otras latitudes que practican su arte sobre la base del mismo esquema que es la décima espinela. Transmiten los sentires y los sones de sus propias tierras, usando esa estructura que vino de España ¿No? Una cosa extraña. Hay una percepción, que es de que a partir de esa de esa toma de conciencia, como que hay un salto cuantitativo. O sea más personas se interesan por el canto popular en distintos países. ¿Tú que tienes qué ver con eso? Porque tú estás solo justamente en el punto de quiebre donde el verso popular era algo totalmente desconocido, o solamente para gente iniciada y hoy en día estás viajando a todo el mundo a dar a conocer el verso chileno y eres un artista que tiene ya un cartel propio, por tu ancestros, por tu medio y por tu trabajo. ¡Algo pasó! O sea. ¿Qué pasó? ¿Y qué tuviste que tú ahí? O ¿Qué crees que tuviste que ver? Cuéntame.

Cecilia Astorga: Me tocó vivir no más en una época. En un tiempo así que yo… bueno cada persona yo creo que tiene que vivir a concho lo que le toca, y, y hacer lo que le toca. Coincide con, con una época histórica en Chile. A mí me tocó por ejemplo, vivir la dictadura en pleno y formarme como artista, yo creo como persona en ese tiempo. Que es una marca muy fuerte muy fuerte. Y después, esta evolución, venirme a Santiago. Después aparece la virtualidad, como potenciando todo que… para mí es una… como en la oralidad. Esto de las relaciones virtuales y la posibilidad de conocer inmediatamente lo que pasa en otro país, en otras latitudes y en el caso específico de los poetas en décimas es maravilloso y tiene mucha relación con la oralidad. Los mismos riesgos también, los mismos grandes valores. Así que aparece como algo muy natural también, yo lo encuentro maravilloso. Y, como me tocó en este tiempo ya ser más profesional del arte de la paya, aparece como una posibilidad también de transmisión esto y de aprendizaje. En la actualidad hay una gran generación que salió de los últimos veinte años y que muy fuerte y aprendió, aprendió no sé, vídeo de YouTube. Y para mí eso, es lo que le tocó a ellos. Así como me tocó a mí salir y conocer, fui afortunada en conocer grandes viejos en esto. Ahora los jóvenes o no tan jóvenes tienen la oportunidad de acceder a un material enorme y muy valioso de Chile y del lugar donde viven, puede acceder. Así que yo lo encuentro maravilloso, maravilloso y bienvenido poh, bienvenido porque esto es así. A mí me tocó así otro le tocó otra manera y estamos haciendo lo mismo. Básicamente es comunicación, comunicación con el lenguaje y con la identidad. Ahora el temor que había cuando empezó esto, era precisamente a perder la identidad decían. Y, al revés, hoy día se comprueba a cada rato de que esto ha sido muy propicio para fortalecer la identidad. No somos todos iguales. Y la décima por ejemplo en Puerto Rico. Yo admiro mucho la décima de Puerto Rico, la admiro y la escucho mucho y podría aprender unas melodías de Puerto Rico. Pero nunca voy a hacer, nunca voy poder hacer lo que ellos hacen. Y la identidad es sutil y los matices se van valorando cuando uno escuchando más poh. Hace poco estuvo una amiga acá, experta en décimas también, gestora cultural de Puerto Rico y precisamente hablamos de eso: de cómo cada lugar tiene su… la forma es la misma, la décima en la misma, la estructura es la misma. La lengua es la misma, los problemas, las historias de América por ejemplo, son más o menos parecida, la actualidad también es muy parecida. Sin embargo lo que marca la identidad, es el cómo se canta la décima, cómo se dice, cómo se transmite. Y cada vez es más marcada esa identidad. Es muy hermoso escuchar los matices de décima en un encuentro donde hay muchos países. Por ejemplo con Argentina, estamos al lado y el canto de la décima tan diferente tan diferente, tan diferente. Y eso es identidad no más. Así es que yo estoy fascinada con lo que pasa. Y muy abierta también a lo que viene. Porque quizás a dónde vamos a llegar, qué vamos a ver de aquí a un tiempo más.

octosilabo.com: Ahora, tú eres una persona súper humilde, te cuesta reconocer tus propios méritos. A ver, cuéntanos de esta Universidad del Verso Popular que estuviste enfrascada dos o tres años enseñándole a lo mejor y más granado de los jóvenes que están aprendiendo el Arte Popular. Has estado ahí metida haciendo clases, promoviendo el verso enseñando, aparte de que tú eres profesora de música ¿No?

Cecilia Astorga: Soy profesora básica

octosilabo.com: Profesora básica. ¡Ah ya! Eres profesora básica. Bueno pero los principios pedagógicos de alguna forma se pueden asimilar. Cuéntanos qué es esto de la Universidad del Verso. ¿Cómo se llama? ¿Qué pasó? ¿Qué satisfacciones? ¿Qué desafío? y ¿Qué frustraciones?

Cecilia Astorga: ¡Oy! Eso es como dices tú, un anhelo de un trabajo de muchos años. Esto fue primero de esas conversas de amigos, por aquí, compartiendo un buen vino, de hacer un proyecto. Acá en Chile se trabaja mucho en proyectos que financia el Estado y hay un área que es un fondo de la música se llama. Entonces, ahí uno postula a un proyecto y financian económicamente para que se lleve a cabo el proyecto. Fuimos cinco socios en el proyecto y principalmente basado en la experiencia de trabajo de talleres y de enseñanza de Alfonso Rubio y Cecilia Astorga, que soy yo. Que hemos inventado una manera de recrear el aprendizaje de la tradición oral, de llevarla a un taller, a una clase, a un sistema, un método tiene mucho que ver con el ambiente familiar, con la confianza, con esa relación maestro discípulo, muy muy afectiva. Donde se comparte no sólo una clase teórica. O sea nuestras clases no son muy, muy formales, así como una clase de profesor de escuela, son muy conversadas, muy, mucha risa mucha encuentro. Y apareció hace un tiempo y sigue muy fuerte, una generación de jóvenes que está mirando mucho hacia sus raíces. Raíces propias y del país. Entonces empezamos a ver qué había, sin querer, que estaban los profesores, estaban los gestores del proyecto y estaba también los alumnos potenciales. Así que lo hicimos, salimos favorecidos con el proyecto y esto se llamó el “Primer Diplomado de Canto a lo Poeta”.Y llevamos todo el año pasado sagradamente, disciplinadamente, todos los jueves en la noche y los sábados toda la mañana, todo el día a veces, porque los alumnos ni los profesores, nadie se quería ir para la casa. Entre abril y diciembre. Y te puedo contar que ahora estamos en abril, te podría leer todas las décimas que me llegan aquí. Siguen los chicos, son quince, empezaron quince, terminaron quince. Y de cero, porque hicimos una selección, se presentaron más de cien postulantes. Podíamos tener sólo a quince y llegaron a aprender la décima, las formas poéticas principales de Chile, bueno, la décima, la cuarteta con sus formas diferentes y otra forma que acá usamos mucho, hay una que es muy, muy especial y que usamos mucho, que es la seguidilla, que es la forma poética de la cueca. Entonces ahí trabajamos mucho la décima, la cuarteta, la cueca y también acá se usa el romance, que tuvo mucho impacto en los jóvenes, porque con el romance se pueden contar historias, entonces empezaron a contar ahí mucho.

octosilabo.com: Oye, cuéntame. ¿Ese, ese método de enseñanza y aprendizaje del verso, ustedes lo sistematizaron y ese método lo pueden usar otras personas que sepan verso popular, para enseñarles a otros alumnos, a otros aprendices, o es algo que tiene que hacer sólo Cecilia Astorga?

Cecilia Astorga: No yo creo que cualquier persona lo puede hacer, ahora ese método yo creo que ese, todavía no lo hemos puesto en un escrito ah. Yo tengo algunas cosas escritas. Y el proyecto, bueno, quedó bastante, eso los proyectos se … se cuenta todo lo que se hizo, entonces hay un detalle, por ejemplo de cada sesión, nosotros hacíamos un informe de cada sesión, entonces revisando eso se puede también hacer un escrito, que ha de ser muy interesante para quienes quieran aprender a sistematizar y tomar este método chileno. Porque acá llegó mucho el método cubano y especialmente el trabajo de Alexis Díaz Pimienta y una generación de jóvenes payadores estudió y aprendió con ese método y tiene las grandes logros. Y nosotros, con este método también tenemos logros y no hay ni un problema y se puede combinar ambos métodos y trabajar. Ahora yo creo que, en la forma que tener con Alfonso de trabajar, le queda muy bien a gente que llega y no tiene mucha ansiedad por saber todo tan rápido. Ahora igual llegaron jóvenes ansiosos y se quedaron. A mitad de camino se les había pasado a la ansiedad y sabían más de lo que pensaban. Pasaron cosas maravillosas y eso yo lo he visto en la forma que tengo yo de trabajar, que sin que se den cuenta, aprenden más, más, más. Y en el momento, cuando viene la prueba no sé, alguien dice ¡Bueno ya! ¡Hacete una décima! Y en ese momento, lo hacen.

octosilabo.com: Les sale.

Cecilia Astorga: Claro y tienen esa alegría y esa satisfacción personal, que lo hicieron solos. Sin que hay alguien que les esté corrigiendo. Porque el método no lleva, nadie corrige a nadie. O sea nadie señala que esto es así o no es así. Y eso es súper complicado para generar una clase. Hay muchas personas que necesitan que uno le diga cómo hacer las cosas o le corrija.

octosilabo.com: Sabes que hablaba yo con un payador argentino que se llama Emanuel Gabotto no sé si lo ha escuchado.

Cecilia Astorga: Seguro, por supuesto, gran amigo, compañero.

octosilabo.com: Emanuel me contaba de que él entró en el tema de los versos de la payada y todas esas cosas y creo él también un método y que lo promueve allá en la Argentina. A partir de una experiencia que tuvo, de conocer a Alexis Díaz Pimienta también. Bueno ya va a escuchar la entrevista que le dice Emanuel. Entonces le hice yo la pregunta de Emanuel y te la hago a ti. ¿Cómo como tú ponderas el impacto de Alexis en todo esto? Porque Alexis ha estado …. es el ser más ubicuo que tú puedas imaginarte en el tema del verso popular, o sea, a quién tu… fíjate que yo hablaba con una bertsolari que se llama Maialen Lunjabio Lujanbio, y ella también me habla de Alexis Díaz Pimienta, entonces, y ella digamos hace su versificación en euskera o sea otro idioma. Entonces ¿Cómo ponderas tú la labor de Alexis? ¿Ah? Un chisme, cuéntame un chisme ahí.

Cecilia Astorga: Él es un ser, como dices tú, está en todas partes, está en todas partes y bien venido sea, y es como, como Tulio Triviño que es un personaje acá de monitos, que “dicen que no duerme”. Y como él vive allá en Europa y nosotros acá, como que siempre está él y la décima es una cosa que, yo creo que él es la décima, en su cuerpo. Entonces, yo lo conocía hace hartos años a él cuando no era todavía muy conocido. Y he tenido la suerte de ser su amiga y de haber trabajado y haber hecho unas décimas con él, en dos oportunidades. Y una de esas fue para el centenario de Violeta Parra, acá en Chile, que se le invitó a Alexis y tuve la fortuna de que no sé qué pasaba que me tocó hacer el contrapunto con él. Y sentí que él es una persona muy talentosa por supuesto, muy trabajadora y muy generosa. Y ésa, y esa generosidad, es una de las características de los poetas populares. Me sentí muy halagada también, por supuesto. Y me parece que Alexis ha hecho una labor infinita, el Método Pimienta. Aquí yo, por alguna razón no sé qué ha pasado yo tengo, mi biblioteca es gigante, yo creo que tengo casi todo lo publicado en el mundo de la décima y los únicos libros que no tengo son los de Alexis Díaz Pimienta. Por una razón no sé qué, entonces yo digo huy me parece que no la voy a leer nunca el Método Pimienta. Y el año pasado dije, a lo mejor es bueno, porque porque yo, hablo por mi, tampoco … el método chileno que puede ser un aporte también en el futuro y hacer la publicación de ese método. Y va a tener toda esta experiencia. Ahora, este método lo empezamos a trabajar en los años noventa y lo empezamos a trabajar con Pedro Yáñez a partir de un programa de radio. Entonces me parece por ejemplo lo que estás haciendo tú va en esa línea también de devolver a la oralidad esto. O sea ahora yo estoy contando de esto, mi propia experiencia, mi forma también de relatar mi vida y mi trabajo es un complemento del mismo trabajo. Hace un tiempo, hace un tiempo acá en Chile, yo creo que en otras partes también, habían los estudiosos, hacían sus libros, sus estudios en una oficina y para la presentación del libro llamaban a unos poetas populares a que ejemplificaran lo que ellos habían estudiado. Eso es lo que hay de publicación de la poesía popular en Chile. Entonces hoy en día nosotros somos capaces de hablar y relatar y describir lo que hacemos. Aparece una persona como Alexis Díaz Pimienta qué es el gran improvisador de la décima, el gran promotor de la décima y publica libros de décimas, como poeta y sobre la décima y sobre la forma de improvisar. Eso también es maravilloso y eso es nuevo, eso es nuevo, de los últimos cuarenta años. Que los propios poetas populares en el mundo podemos también publicar y podemos explicar y podemos ser parte también de materia de estudio de nosotros mismos.

octosilabo.com: Cuéntame una cosa ahora. Todo este avance, todo esto, toda está interconectividad, toda está, tú dices de que la experiencia que tú tienes es que no se han desdibujado las tradiciones propias de cada país. Por qué son formas de sentir, que están, que tienen que ver con la identidad de cada cual y no todos tenemos la misma identidad imposible. Ahora, el verso es una cosa viva, es algo que tiene que necesariamente evolucionar, no es una momia que se queda en una pirámide, para que en tres mil años después venga alguien, un Champollion y las descubra. Sino que vive con nosotros, está con nosotros y por lo tanto al vivir evoluciona, va en un camino, va hacia algún lugar, nos acompaña y crece con nosotros y los que nos siguen, la heredan. Y con ella hacen en lo que sienten que deben hacer, de acuerdo a su época. ¿Para dónde tú ves que va el Canto a lo Poeta en Chile? ¿Hacia dónde va caminando? ¿Qué es lo que tú ves de eso?

Cecilia Astorga: Siento cada día que damos pasos, damos pasos gigantes hacia la posibilidad de que cualquier persona, cualquier chileno sepa lo que es una décima y pueda comunicarse, usarla como parte de su de su hablar cotidiano. Quizás volver a cómo era antes, yo me imagino que antes, como te yo te decía al principio de la conversación, en cada casa había una guitarra, todos cantaban. Y así como todos tenían que saber andar a caballo, era necesario. Y aquí se contaba que la gente antigua hablaba todo en verso. Yo creo que sería maravilloso. Algo así es que ha pasado en Cuba por ejemplo. En Cuba toda la gente, la mayoría de los cubanos sabe lo que es una décima. O bailar, no sé. Su baile. Aquí en Chile por ejemplo el baile nacional de la cueca, ahora es el baile más popular de Chile. Eso está reciente. Claro. Sale una cueca, tocan una cueca y salen pero, cabros chicos, viejitos, todos a bailar y nadie se fija que éste se equivocó, esta señora anda con pantalones, no sé, o sin pañuelo. Se baila no más. Yo creo que eso va a pasar con la décima. Hace poquito, en distintas partes y ya la gente sabe lo que es un Pie forzado, ya no hay que explicar nada. Es maravilloso. Porque hay una identidad, también la gente escucha. Hoy día estuve en un pueblo que se llama Navidad, con Alfonso Rubio. Y Alfonso salió y se fue la plaza del pueblo y se puso a tocar la guitarra. Y se empezó a tocar a lo Poeta se llama, como el sonido de la del acompañamiento de la guitarra o del guitarrón de las décimas en Chile. Empezó a tocar, inmediatamente se acercó gente. ¡Oy! ¿Va a cantar una tonada? ¡Oy! ¿Usted canta versos? Pero ahí hay un caballero que es poeta. Y lo fue a ver y efectivamente era poeta, cantaba a lo Divino. Entonces, la gente escucha no más el guitarrón y ¡Oy! ¡Qué lindo! Eso pasó con estos chicos que estudiaron el año pasado, que algo les pasaba y cuando escuchaban el guitarrón y les interesó y salieron todos cantando y la mayoría improvisando. Hay también muchos músicos que son de otras áreas. Y en general hay una transversalidad que está llegando a la décima. Hoy día el Alfonso Rubio me contó que tenía un alumno nuevo, que era el subsecretario de Obras Públicas, un joven, o sea no tan joven, que quería aprender guitarrón toda su vida y ahora está aprendiendo. Dice que es un balazo, o sea es muy bueno. Y a la vez hay mujeres, hay señoras, que aprenden a escribir la décima, a cantar. Hay muchas personas que están interesadas en cantar a lo Divino, otros que quieren improvisar, muchos músicos, mucha gente relaciona con la literatura, otros que vienen del ámbito del folklor, de otras artes. Pero mucha gente común y corriente. En realidad somos todos común y corriente. Pero hay una transversalidad. Yo creo que para eso va la décima. Y también en la interacción con otros poeta de otros lugares, por ejemplo los cubanos como tú mencionabas a Alexis Díaz Pimienta, ha hecho que también nosotros elevemos nuestro nivel, sin duda. La décima hoy en Chile tiene un nivel muy alto. Hace treinta años atrás y casi no se improvisaba la décima. Hace cuarenta años, menos, era solamente Lázaro Salgado, Pedro Yáñez, que hacían décimas improvisadas en escenario. Y hoy día no se concibe un encuentro de payadores sin décimas, son casi puras décimas y con distintos juegos de improvisación.

octosilabo.com: Oye, cuéntame la experiencia que tuviste en ese colegio de estrato social alto allá en Santiago. ¿Te acuerdas que alguna vez me contaste que tuviste una experiencia muy especial con jóvenes en un colegio de estrato alto? Y que tuviste una sorpresa. Cuéntame la sorpresa que tuviste para que todos nos enteremos a ver. ¿Qué, qué fue lo que te pasó?

Cecilia Astorga: Mira, yo voy a muchos colegios. Eso también es nuevo. Es nuevo y es parte de esto que está pasando. Mucho, mucho colegio. Entonces, si yo te conté una experiencia de una vez. Hace dos días atrás fui a otro colegio. Y me llamaron para el día del libro. ¡Imagínate! ¡El día del libro! Una poeta popular. Y no para los alumnos, sino que para todos los profesores. En sala llena. En un colegio gigante, de trato social altísimo, en Santiago. Y llaman a una Poeta Popular en el día del libro. Entonces. ¡Fue precioso! Precioso. Entonces, hay un interés tremendo en cultivarse. Entonces ya próximamente cuando vuelva, los profesores se abonaron y quieren que yo les enseñe a hacer décimas. Para enseñarle a sus alumnos. En ese colegio, yo estaba hace un tiempo, también cantando para todos los alumnos. También voy a colegios muy populares y de mi población. Yo vivo en sur de Santiago en un barrio popular muy, muy bonito, que quiero mucho. La comuna de La Granja. Y hay un cariño muy grande. Bueno a lo mejor te acuerdas, no sé a lo mejor te conté, una vez que fui a cantar a una escuela de puras niñas rucias. ¡Rubias!

octosilabo.com: No me contaste. ¿Cómo fue?

Cecilia Astorga: Claro, y el profesor dijo ¡Uy! Estas niñas son tontas. No, no sirven para nada estas niñas. Así era la presentación del profesor. Nos dijo: ojalá puedan hacer algo. Fuimos con otro payador muy joven que se llama Mario Gómez, que es un tremendo. Él estudió literatura y hace clases de latín en la universidad. Entonces este chico estaba súper nervioso, porque las niñas eran preciosas, todas rubias, como modelos. Y efectivamente las niñas no, no… Entramos y como si no hubiera entrado nadie a la sala, así. Y de repente empezamos a hablar, a hablar y las niñas nos daban temas. También, las hicimos participar y los temas, eran temas de niñitas de dieciséis años. La dieta, je je je. Puras dietas no más, la lechuga, todo lo que hay en una dieta de una niña, entonces igual lo logramos, fíjate, la emoción, la emoción de las chicas, el silencio y el respeto único. El año pasado también me tocó ir a un colegio y fue tal cual. Un colegio pero de altísimo nivel, así. De gente muy, muy rica, muy millonaria. También. Logramos un respeto único. Y también he estado, fíjate, en la cárcel, en la cárcel, con jóvenes que están en el límite de su edad dieciséis diecisiete años estudiando, aprendiendo a leer, en una escuelita, en una cárcel de niños. Y también, habían mas gendarmes, mas guardias que alumnos en la sala, y también logré la emoción y la risa y el respeto. Y eso no es por mí, o sea, es por lo que yo llevo también. Que es muy, muy fuerte. Que es la poesía y la comunicación. ¿Y cómo me conecto con ellos? Porque la misma décima tiene una estructura que es muy armónica.

octosilabo.com: Estas experiencias, hace quince años atrás. ¿Hubieran sido posible igual? ¿O algo pasó que lo hizo posible hoy y no hace quince años?

Cecilia Astorga: Hace quince años también lo hacía. Te digo, era muy, muy, muy raro que pasara. Y las primeras veces, que fuimos con Pedro Yáñez a alguna escuela. Los profesores se salieron de la sala. Tenían susto. Era muy difícil, los profesores eran los principales oponentes a que fuera. Sin embargo ahora. ¡Uh! Este año ya he ido no sé a cuantas escuelas y recién empozó hace un mes las clases. Y mucho interés de los profesores. Hay algunos cambios en la forma de adaptar el currículum, el sistema de educación de los cursos, que entra la posibilidad de que un artista vaya la sala de clases. Un poeta. Entonces si está una persona, por ejemplo si están hablando de los oficios. Hace poco me contaban, en un colegio están hablando de un oficio, no sé, el cartero, el zapatero y otras cosas. Entonces invitaban a un zapatero, también pueden ir los niños a visitar que es súper interesante, también se puede hacer. Hubo un tiempo en que había mucha restricción a lo que se hacía en una sala de clases, en un colegio. Ahora hay más, más libertad. Y ahí, está más la iniciativa del profesor, de la gente de la dirección de la escuela. Y también hay más respeto por los intereses de los niños. Y eso es lo que yo veo a menudo. Quizá estoy viendo muchas honrosas y grandes excepciones, pero cada vez son más poh. Antes era muy raro y ahora es menos raro. Le tengo mucha fe a la humanidad y creo que esto se va multiplicando. Porque ¿Qué pasa? ¡La gente queda feliz! Esa sensación de felicidad, porque escucha una canción, porque uno hace un juego de palabras, juego de palabras que a la gente le cae en gracia. Porque hay muchas décimas que uno, ni siquiera alcanza, porque improvisar es muy rápido. Uno no alcanza a como a masticar las palabras a sentir de que, de que quedó una frase bien construida. Hay veces que uno logra el juego de las palabras, con la rima con la métrica… ¡Y sale! Y eso causa en la gente y en uno mismo una gracia, que la gente se siente contenta, aplaude feliz. Uno no ha hecho gran cosa, sin embargo algo pasa. Una amiga que también fue parte de un grupo muy interesante la Universidad Católica, producto de una casa de un profesor que se llamó, se llama Domingo Román que fue el que llevó la décima la Universidad Católica como un ramo, hace ya cómo… ¡Uh! ¡Años atrás! Ella decía: me gusta escuchar a los payadores, porque como que me ordenan. Como que me ordenan, como que yo estoy como desparramá así. Y llego y los escucho un rato y salgo feliz, ordenada, me ordenaron así, las cosas. Hacía un gesto con la mano así, cómo que me ordenan decía je je je. Que yo siento que pasa en mí con la décima y yo veo que a la gente le pasa esto.

octosilabo.com: Mira tú. Bueno. Ahora cuéntanos un poco de ti. Ya eres una, una payadora viajera internacional. No solamente viajas por Chile cantando por todos los rincones. Sino que ya te estás yendo a todos los rincones del mundo. ¿Cómo es eso? Yo tuve la suerte de verte acá en Cuenca, en Ecuador, en noviembre. Fue invitada a la fiesta de Cuenca, que es en noviembre, el 2 de noviembre de cada año, la fiesta de Cuenca. Fue invitada Cecilia Astorga y Ricky Martin. ¿Así fue? ¿No es cierto? Ja ja ja Y bueno, se llenó la ciudad. Todo el mundo ir a ver a Cecilia Astorga así fue. Je je je. No sé a qué otros países has ido desde noviembre del año dieciocho acá. Pero sé que estás planificando un viaje interesante a otras latitudes. Cuéntanos cómo va ese viaje. Dónde vas a ir. Llevas guitarra, no llevas guitarra, llevas guitarrón no llevas guitar… Bueno tú no, no, no usas el guitarrón en el escenario. ¿Cuáles son tus planes? ¿Qué es lo que piensas hacer? Cuéntanos, cuéntanos. Pon nos al día.

Cecilia Astorga: Ahora estoy a punto de iniciar un viaje muy especial, que vamos a un festival en Estonia. Festival de folklore en Estonia y en una república rusa que se llama Baskortostán. Y son festivales que pertenecen a la CIOFF, que es una organización internacional de festivales folklóricos que, que pertenece a la UNESCO. Y, fui invitada por una razón, de que querían llevar de Chile una artista como yo. Porque están valorando mucho las artes populares en estos festivales. Estos festivales existen en todo el mundo y principalmente son festivales de grupos de danza. Y ahora están dando un vuelco, y ampliando eso a artes populares, como la poesía popular, los cantores, los bailarines populares. Más que un grupo de proyección folklórica, como se acostumbra en estos festivales. Así es que … especiales. Me tocó una vez cantar un público que casi todos eran brasileños, en Punta del Este en Uruguay. Y, fue súper linda la experiencia porque entendían todo y entendían esa gracia que te contaba hace un rato del juego de palabras. Así es que vamos a probar ahí cómo podemos hacerlo. Ahora va, voy con mi marido Carlitos y vamos a presentar una pequeña muestra de lo que es el folklor de la zona central. La danza, la cueca, a cantar y por supuesto yo voy a hacer unos versos. Llevamos también una propuesta de cómo mostrar cómo, cómo es la novena del Niño, que rezamos en nuestra casa. Que lleva versos a lo Divino y unos cantos que son muy antiguos, que se cantan en la novena del niño. Una danza también, llevamos y la serie de detalles de una fiesta muy viva y que cada vez está rebrotando. Así es que vamos a hacer algo bien variado. A mí me ha tocado salir y recibir acá en Chile… Acá en Chile se hace un festival muy interesante, que considerado el más grande encuentro de improvisadores de décimas del mundo. El Festival Internacional de Payadores de Casablanca. Entonces pasa que estar invitada ese encuentro, hace que uno se sienta en unas olimpiadas. Como que viene lo más granado de los poetas. Este año estuve invitada y éramos ocho chilenos y eran muchos muchos extranjeros. Había una delegación de Perú, de Argentina, Uruguay, Puerto Rico, Panamá, Venezuela, México, Cuba y España. Entonces eso es como un viaje por el mundo y con ese grupo de improvisadores la mayoría nos conocemos hace años. Me tocaba ir dos veces al, al encuentro que se hace en Cartagena de Murcia, Trovalia, donde también nos vemos por ahí. Me ha tocado estar en Panamá. Y próximamente espero Ir a otros lugares. Me tocó este año y fíjate y tiene que estar por ahí alguna grabación. Uno de los honores grandes que he tenido, de improvisar en una rueda al lado de la Tomasita, Tomasita Quiala qué es tremenda decimista, improvisadora, repentista, cubana. Es lo más grande que puedas escuchar en décimas yo creo. Tomasita Quiala. Y me tocó que ella me dijo que me sentara al lado de ella, en el escenario. Entonces, era una rueda de un juego que se le ocurrió a ella hacer. Y de repente yo hice una décima, iba como a la tercera línea y Tomasita estaba al lado mío aplaudiendo. Je je je ¡Oy! ¡Qué emoción más grande! Y la gente se dio cuenta y después me decían ¡Oy! Tomasita te aplaudió en mitad de la décima. Antes siquiera que … Porque ella, ella también es la décima. Ella es una décima en sí misma. Entonces, ella sintió que ya en la tercera línea tenía resuelta toda la primera parte de la décima. Es lo que uno, cuando sabe, siente. El público también, como que adivina para adónde va. Entonces ella levantó los brazos en la tercera línea de la décima y fue el honor más grande y la emoción más grande que he tenido este año, en esos encuentros internacionales. Sentir que estoy haciendo bien mi trabajo, que a la gente le gusta. Que personajes tan importantes en el mundo de la décima como Tomasita Quiala también lo valoran. Así es que ya me siento como una doctora.

octosilabo.com: A ver, te tengo que hacer una par de preguntas de rigor que son parte propia de este, de este espacio. ¿No? ¿Cualquier persona puede aprender a improvisar décimas?

Cecilia Astorga: Si. Por supuesto que sí. Claro que sí, cualquier persona puede. Si, si.

octosilabo.com: Y la segunda: ¿Qué se requiere para que eso pueda ser posible?

Cecilia Astorga: Justo te iba a contar eso. Mira, yo creo que se requiere algo de manejo del lenguaje. Por ejemplo. Yo creo que hay que ser un poco más grandecito para para entrar en el mundo de la décima. Por supuesto que los niños, jugando, pueden entrar ahí todo y generar también su propio mundo de palabras. Sin embargo yo creo que hay que tener un poquito más de repertorio de palabras. Y en dentro de ese repertorio palabras, las palabras por supuesto que van asociadas a una experiencia. Yo creo que la décima es como si pidiera un requisito para personas que quieran, quieran de corazón comunicarse con la forma como la décima. Ahora, las ganas, son lo principal. ¿El talento? Es secundario, aparece el talento después. A veces es más grande el talento que el trabajo y no es tan valorado. Lo que la gente que trabaja más y que anhela aprender, aprende como sea. Pero sí, como requisito, yo creo que habría que tener un mínimo de manejo del lenguaje. De palabra, de significado y de experiencia y tener algo que contar.

octosilabo.com: A ver, cuéntanos, compártenos algún truquito, algún truquito como sabroso, para iniciarnos, alguna cosita que, qué sea chévere de aprender, un abreboca.

Cecilia Astorga: Hay que tener algo decir. Entonces lo que tú tienes que decir, tienes que proponerlo o ponértelo antes. O generar una imagen de lo que quieres decir. Y eso significa que dónde vas a llegar con la décima. Y es decir que eso lo vas a poner al final de la décima. Si cuentas con diez líneas, es bonito pensar que voy a decir lo básico al final en las últimas dos líneas o en las últimas cuatro líneas y empiezo y trato de llegar a ellas. A esas últimas líneas. Entonces se propone el final primero, eso del pie forzado. Y, estando una conversa con Alexis Díaz Pimienta, él dijo que esa forma la encontró en todas partes. Todas partes eso de proponerse el pie forzado uno mismo o gente

octosilabo.com: O sea ese desafío del pie forzado en realidad de una facilitación

Cecilia Astorga: Claro que sí. Por supuesto, es una maravilla eso. El pie forzado es maravilloso.

octosilabo.com: Porque siempre se ha plantea: Ahora vamos a hacer una cosa increíble, dennos un pie forzado que tengamos que obligatoriamente llegar y nosotros vamos a tratar de llegar. Y en el fondo no es así, tú das el pie forzado y le estás solucionando el problema. Porque el poeta ya sabe a dónde tiene que llegar.

octosilabo.com: Bueno ya se está haciendo muy tarde para ti allá en Santiago. Estás de madrugada. Y no sé si quieres compartir alguna cosa más antes despedirnos.

Cecilia Astorga: Yo quiero compartir la alegría de ser poeta. Y, de invitar a todos los que escuchen esta grabación, esta conversación, a interesarse por lo que le llama la atención. Hay mucha, mucha gente en el último tiempo, me ha contado eso del llamado, que a veces uno lo posterga. Aquí en Chile hubo mucho de eso, mucha postergación. Y en el último tiempo yo he notado, que hay mucha gente que ha decidido: no ahora sí lo voy a hacer. El año pasado me tocó hacer un taller en Villa Grimaldi, que un sitio de memoria, un centro de tortura de la dictadura. Y, hice un taller todo el mes de septiembre. Cuatro sesiones que sea llamó Décimas por la Memoria. Y también llegaron doce personas adultas, ligadas al tema, por su puesto y a Villa Grimaldi. Y todos ellos habían… me contaron eso. Mucho tiempo que querían, aprender y decía no, porque los niños, porque el trabajo, porque no voy a poder, porque qué van a decir. Mire. ¿Qué voy a estudiar? ¿Aprender algo así? Y ahora todos llegaron con la decisión de hacerlo. Así es que esa es mi invitación. Me he dado cuenta que eso pasa acá y en otras partes de hacer y decidir lo que uno quiere. Mucha gente que dice no, yo no estoy viejo, no voy a aprender a tocar guitarra, que siempre quise, yo estoy viejo no voy a aprender a bailar, o no sé, o a cocinar o cualquier cosa. La invitación a hacerlo y en el caso que nos convoca ahora, de comunicarse, aprovechar las formas de comunicación que nos da la tradición. Y usarlas. Porque nos pertenecen a todos a todos. Y bienvenidos a este mundo, que cada día es más grande y más fuerte. Más fuerte de la décima en el mundo.

octosilabo.com: Bueno. Muchas gracias Ceci. Espero verte pronto por Ecuador nuevamente y ya con más payadores, o trovadores, o decimistas peruanos, o gente haciendo amorfinos aquí. Va a ser muy chévere, muy chévere.

Cecilia Astorga: Me pasó una cosa súper linda el año pasado a fin de año. Que me regalaron un guitarrón, un guitarrón antiguo pero sin uso, que alguien lo tenía por ahí. Y dijo ¡Oy! No tienes guitarrón así es que tengo un guitarrón y ahí le estoy sacando brillo, así es que a la próxima yo creo que voy con guitarrón para allá para que practiquemos las payas.

octosilabo.com: chévere Lo prometido es deuda Lo prometido es deuda

Cecilia Astorga: Sí por supuesto. je je je. Sí.

IDEA CLAVE
“…las dotes del improvisador no son dotes innatas. . . Al contrario, . . . la ‘magia’ de la improvisación, si la hay, se basa en una ‘técnica’. . .”

Prólogo de Maximiano Trapero al libro de Alexis Diaz-Pimienta, “Teoria de la Improvisación”.